Grandes compositores: ‘Jerry Goldsmith’ (1929 – 2004)

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Con el simple pretexto de haberle otorgado recientemente una estrella en El Paseo de la Fama de Hollywood me animo a recordar y reivindicar a uno de los mayores compositores de la historia del cine, Jerry Goldsmith. Un compositor de lo más versátil que estaba a medio camino entre el compositor de corte clásico y el compositor más moderno, mezclando sabiamente ambos estilos (orquesta y sintetizadores) y teniendo en su haber una obra tan extensa y variada como imprescindible para todo amante de las bandas sonoras. Goldsmith dio sonoridad a decenas películas y personajes míticos dentro del celuloide a lo largo de varias décadas.

Esto no trata de ser una biografía al uso de este compositor ni nada por el estilo (para eso ya existen cientos de webs y lugares destinados a ello). Se trata de expresar a modo personal lo que me parece su música y la carrera de este grande de la música de cine. Un artículo puramente personal hecho por un admirador de su obra donde destacaré muchos de sus trabajos (25 bandas sonoras) y comentaré a modo de breves reseñas los diversos estilos que destacan en cada uno de dichos scores que creo merecen ser recordados.

Jerry Goldsmith nació en Los Ángeles (ciudad donde también murió) un 10 de Febrero de 1929 y fue un compositor que desde sus comienzos estuvo muy ligado a la música, sus padres siempre fueron muy melómanos aunque no se dedicaban profesionalmente a ello y educaron al pequeño Goldsmith en las artes melódicas a muy temprana edad. Apenas con 6 años era un buen pianista y fue instruido por el gran Jakob Gimpel (experto pianista ucraniano que ya compuso música para diversas películas clásicas), fue Gimpel quien acabó de avivar la llama de la música en el pequeño Goldsmith, sus padres viendo su enorme entrega y dedicación pronto le pusieron a cargo de Mario Castelnuovo-Tedesco, compositor de origen judío y amigo de otro grande, Nino Rota. Tedesco fue un compositor muy ligado a la música y sonoridad que encerraba un país como España (en los años 20 y 30) por la cual sentía gran predilección. Este hombre fue también uno de los compositores que enseñaron nada más y nada menos que a John Williams, por lo que la importancia y el legado que ha dejado de forma indirecta este hombre para la música de cine es indiscutible.

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A su pasión por la música a Goldsmith se le unía su afición y admiración por el cine, siempre fue gran admirador de Alfred Hitchcock y sus películas. En algunas de sus pocas entrevistas contaba que de joven soñaba con poner grandes bandas sonoras a grandes películas de Hollywood como las que veía de pequeño. Según sus propias palabras “la música es esa fina capa invisible que envuelve al espectador y le acaricia activando sus emociones de manera irremediable “. Así pues acabó estudiando en la Universidad del Sur California donde tuvo como tutor en algunas de sus clases a nada más y nada menos que al gran Miklos Rózsa, del que aprendió mucho en cuanto a estructura musical, creación de leitmotivs y sobre todo en lo referente a qué instrumentos usar en función de la emoción que se quiera transmitir siempre siendo consecuente con la escena a la que se le daría vida y acompañamiento musical.

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Fue un alumno aventajado, a sus años de pequeño con el dominio del piano y el saber componer a tan prematura edad se le sumó los grandes profesores que tuvo en su formación y su pasión innata y personal por el cine y su música. Tras matricularse no tardó en destacar por encima del resto de compañeros de promoción y a mediados de los años 50 ya comenzó a dar sus primeros pasos profesionales para algunas series de televisión norteamericanas como Gunsmoke. Todo lo demás le vino rodado, su talento no pasaba desapercibido y no paró de componer desde entonces para innumerables series de televisión de éxito de entre las cuales cabe destacar una en concreto, Twilight Zone (En los límites de la realidad).

Tras algunos años componiendo piezas musicales para diversos capítulos y cabeceras de series televisión comenzó a notar que la TV se le quedaba pequeña a alguien de su talento, y su paso al cine (su verdadero sueño) no tardaría en llegar. Y es que otro gran compositor como Alfred Newman (que fue el primero de una gran casta familiar de grandes compositores que llega hasta nuestros días) se fijó en su talento y lo recomendó finalmente a las Major de Hollywood. Ya entrados en los años 60 sus primeros trabajos mostraron una fuerza y una frescura que Hollywood supo ver muy pronto, y es que no tardó mucho en ser nominado al Oscar con unos de sus primeros trabajos para cine, Freud, pasión secreta (1962) de John Huston. Un score de tono inquietante, de película de suspense en el que ya se atisba el sello y la personalidad de la música de Goldsmith. Una banda sonora donde el compositor se permitió el lujo de experimentar con los instrumentos y la sonoridad general de la misma, siendo esto de la experimentación, uno de sus buques insignia y algo que no abandonaría jamás a lo largo de su dilatada carrera.

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Goldsmith puso música durante los años 60 a películas de directores como Gordon Douglas, Otto Preminger, John Frankenheimer, Sam Peckinpah o el mencionado John Huston entre otros (y con algunos de ellos repitió en varias ocasiones). Gracias a su talento prácticamente entró por la puerta grande de Hollywood desde el principio, tanto es así que solo en la década de los 60 estuvo nominado al Oscar en cuatro ocasiones. Y precisamente una de ellas fue la película que hizo que Goldsmith finalmente despuntara en Hollywood y se afianzara en el resto del mundo como uno de los grandes en la música de cine. En 1967 le puso música a El Planeta de los Simios de Franklin J Schaffner, una de las obras maestras del cine de ciencia ficción.

La partitura de Goldsmith para El Planeta de los Simios era cuanto menos inusual, el compositor apostó por la experimentación (una vez más) y le otorgó a la película de un ambiente caótico, primitivo, a veces abstracto. Todo ello con notas atonales y donde hacía gran uso de la percusión y los instrumentos de viento. Quizás no sea un score fácil de oír por el gran público, pero es una verdadera delicia llena de matices sonoros que crean una gran y potente atmósfera. Esta banda sonora sin duda supuso el antes y el después en la carrera de este compositor.

Los años 70 fueron una década de cambios muy importantes en la historia del cine, fue una década de libertad creativa, años valientes artísticamente hablando, donde el cine norteamericano cambió por completo siendo una de las décadas más apasionantes e importantes de la historia para los cinéfilos.

En aquellos años nació el cine moderno y también fue la década de grandes autores con personalidad propia, alejados muchos de ellos de la hegemonía y el dominio que los grandes estudios habían tenido hasta entonces. Sin embargo irónicamente también fue la década que vio nacer al Blockbuster, algo que creó originariamente Steven Spielberg con Tiburón (1975) pese a que la película no dejaba de tener cierto sello de cine de autor. Finalmente fue George Lucas quien asentó estrictamente y de manera decisiva las bases de lo que sería el Blockbuster tal y como lo conocemos y que llega hasta nuestros días con su Star Wars: Una Nueva Esperanza. Años creativos para un compositor creativo como era Goldsmith era una buena señal, una mezcla que sabría aprovechar y de la que sacaría en dichos años auténticas maravillas sonoras.

No tardó en volver a ser nominado al Oscar, esta vez por Patton (1970) una vez más de Franklin J. Schaffner. Una BSO maravillosa que ha servido de inspiración a cientos de compositores posteriores en su estilo y desarrollo musical, donde remarca lo militar con trompetas y redobles de tambor de forma enfática y donde la orquesta rompe positivamente para enardecer al ejército. Un score lleno de fuerza y que no ha perdido ni un ápice hoy día, siendo imitado en estructura y estilo en decenas de películas o videojuegos a lo largo de los años posteriores.

Seguimos con las nominaciones y ahora toca destacar Papillon (1973) de nuevo de Schaffner para el que Goldsmith fue su compositor fetiche. Ademas Schaffner fue uno de los directores que confió en Goldsmith desde sus comienzos y con quien el compositor mantuvo una gran amistad más allá de su colaboración profesional. Goldsmith vuelve a regalarnos otra joya, con un tono radicalmente distinto y hasta se podría decir que de estilo muy europeo en su sonoridad por el uso que hace de diversos instrumentos que le dan un cariz muy melancólico y dramático al score. Su tema principal puede recordar a un vals.

Tan sólo un año después, en 1974 le pone música a Chinatown, la película de cine negro dirigida por Roman Polanski. Goldsmith como buen camaleón musical que es se adapta a la perfección con una banda sonora de corte jazzístico, resulta una partitura muy cálida donde el piano y la trompeta son los principales instrumentos que envuelven al espectador y al oyente en una melodías sobrias y elegantes. Nuevamente volvió a ser nominado al Oscar por ella.

La carrera del compositor a mediados de los años 70 era imparable, no paraba de recibir trabajos y premios y era uno de los mejores compositores del mundo en aquel momento. Nuevamente en el año 1975 vuelve a estar nominado con El Viento y el León de John Milius con un score soberbio. Aquí nos ofrece una gran fanfarria llena de matices con su ya inconfundible “estilo Goldsmith” donde por la temática del filme coquetea mucho con temas de corte arábigo pero siempre acompañados con una gran orquestación que arropan maravillosamente a la película, pura música de cine en mayúsculas y cómo no, nuevamente nominada al Oscar.

Llegamos al año 1976, el satanismo y la figura del diablo están muy presentes en el cine y en la sociedad del momento. Tras el impacto de la maravillosa La Semilla del Diablo de Polanski la gente estaba ávida de más satanismo y ese año Richard Donner nos trajo La Profecía a la que Jerry Goldsmith le compuso su soberbia banda sonora que le valió el por fín merecido Oscar. Un score intenso, majestuoso y terrorífico a partes iguales donde Goldsmith utiliza masas corales para enfatizar la maldad con cierto aire grandilocuente y aristocrático. Su Ave Satani es una obra de arte de la historia de la música, y es que si uno piensa en el demonio o en temáticas satánicas es imposible no oír en nuestro subconsciente este tremendo tema. Goldsmith le puso música al diablo cono nadie más lo ha vuelto a hacer. Obra maestra.

Estoy destacando algunos de sus trabajos más memorables a título puramente personal por lo que indudablemente otros de gran calidad quedarán fuera porque sería imposible destacarlos todos. Como estamos viendo Goldsmith es un compositor todo-terreno, compone música para cine de intriga, drama, cine negro, cine de aventuras, cine de terror o de ciencia ficción (La fuga de Logan o Capricornio Uno). Dentro de este último género sin duda hay que destacar lo que creó para la adaptación al cine de la mítica saga espacial de Roddenberry, Star Trek. Una música enérgica, llena de fuerza y gran fanfarria donde Goldmisth creó su propio leitmotiv distinto al mítico de la serie de televisión (que siempre ha sonado muy a hijo de su época y personalmente algo hortera, por qué no decirlo, aunque evidentemente sea un icono indiscutible), para su versión de cine el compositor le dio una pátina más épica que sigue siendo una verdadera delicia de oir hoy día. Nuevamente otra nominación al Oscar.

Cerramos la década de los 70 con Alien de Ridley Scott (1979). La banda sonora creada por Goldsmith fue descartada en su momento por el propio director en una desde luego más que fallida decisión. Goldsmith le daba sonido al espacio y a su amaneza en forma de xenomorfos con una banda sonora muy atmosférica y orquestal de enorme fuerza, con cierto halo misterioso que otorga una sensación de soledad ante algo inmenso como es el propio espacio exterior y donde refuerza dicha amenaza existente con piezas amenazantes y de intriga cercanas a los cánones de la música del cine de terror al que también pertenece el filme. Hay que decir que a nivel musical este score aportó algunos conceptos dentro de los patrones a seguir que serían claves en los años venideros en la industria musical del cine. Su estructura estaba más cercana a cómo sonarían dichas músicas de cine de ahora en adelante a como lo habían hecho años atrás, que habían sonado digamos de forma más”clásica“.

Así entró Goldsmith en los 80, reinventando su estilo, haciéndolo más “moderno“, su estructura musical en esta década nos suena más actual (sus patrones aún se siguen usando en las BSO actuales) y Goldsmith fue uno de los padres de dicha evolución. En el año 1982 apareció un personaje icónico de la cultura popular y del cine de acción, había nacido John Rambo en el filme Acorralado dirigido por Ted Kotcheff. Goldsmith se enfrentaba así a su primer filme digamos “de acción” aunque realmente no lo era tanto, ya que tenía grandes toques dramáticos, de cierta añoranza o melancolía por un personaje que ya no encajaba en esa sociedad y ese mundo en el que le tocaba vivir. Todo eso es precisamente lo que resalta y transmite el compositor en su mítico tema principal, usando trompetas tan propias del cine bélico pero aquí ya no suenan tan enfáticas como por ejemplo él mismo había compuesto en Patton años atrás. Sino que suenan emotivas, nostálgicas, con cierto halo de tristeza y son acompañadas con guitarra y violines. Es el ocaso y la parte crepuscular de un héroe de la guerra de Vietnam y el score lo refleja tal cual, un tema que es una verdadera maravilla, mítico.

El cine “marca Spielberg” estaba en su momento álgido en los años 80, y de todo ello salió Poltergeist. Película de terror de corte o tono familiar. Es conocido por todos que siempre ha existido cierta controversia por saber si la dirección de dicha película fue realmente de Tobe Hooper o de Steven Spielberg. Cada vez cobra más fuerza que la mano de Spielberg fue mucho más extensa que la de ser simple productor y uno de los guionistas del filme. Tanto es así que en pleno rodaje de E.T. El Extraterrestre también se estaba dando lugar el  rodaje de Poltergeist, de hecho ambos rodajes se encontraban a un par de calles de diferencia. Por lo que Spielberg visitaba el set de Poltergeist a menudo y ayudaba a co-dirigir la película de Hooper. Con John Williams encargado de dar vida a la música de E.T. había que buscar a otro peso pesado y ahí estaba Goldsmith.

Para esta película volvió a estar nominado por la academia, le imprime a su banda sonora un estilo y sonoridad muy cercana al estilo Amblin de Spielberg que puede recordar a scores de su compañero John Williams. Temas cálidos con ese tono ochentero que enfatizan y mezclan lo emotivo y familiar con lo amenazante y terrorífico, con un tema principal que hace referencia al personaje de la niña protagonista, Carol Anne. Dicho tema tiene la misma estructura de una canción de cuna o nana. Esa parte amable de la banda sonora se ve completada con unos cánticos infantiles que acentúan su tono inocente e infantil en determinados momentos. Pero también hay lugar para las partes de terror y tensión realizados con gran potencia orquestal y donde las masas corales vuelven a hacer acto de presencia en algunos momentos, esta vez eso sí más enfáticas para arropar los cortes más terroríficos. Una BSO imprescindible.

Seguimos con la egeomonia de las películas de corte made in Spielberg que tanto tuvieron cabida en dicha década, y Goldsmith después de su excelente trabajo en Poltergeist volvió a ser contratado por Spielberg para que diera música a otra de sus producciones, esta vez le tocaba el turno a Gremlins (1983) de Joe Dante. Una película que en sus orígenes iba a ser mucho más terrorífica de lo que finalmente acabó siendo, con unos seres que mataban de la forma más sanguinaria y cruel posible. Finalmente se cambió su enfoque y si bien tiene un tono muy gamberro es un film para todos los públicos donde estos seres entrañables hacen de las suyas encabezados por el adorable Gizmo y sus tres reglas básicas que no debíamos romper sino queríamos tener verdaderos problemas.

Goldsmith vuelve a adaptarse como un guante a las sugerencias y al tono de la película a la que se le encomienda dar vida a través de su música como bien le instruyó Rózsa en sus principios. Siendo un verdadero camaleón, vuele a darle un tono cercano al sello Spielberg, temás agradables, ligeros y con bastante carisma, donde se permitió el lujo de juguetear con la electrónica y los sintetizadores a la par que con la gran orquesta. Destacar el tema de Gizmo, muy emotivo, suave y entrañable a la par que el tema de los Gremlins que es justamente lo contrario (y el tema más famoso y reconocible del filme), una melodia ágil, gamberra y muy pegadiza con cierta sonoridad oriental haciendo  alusión a los origenes de estos seres. Una BSO mítica de los años 80 como la propia película con toda la magia de aquella época.

Los mundos de fantasía también contaron con el buen hacer del maestro Jerry Goldsmith. En 1985 Ridley Scott nos trajo su particular película de fantasía Legend. Un filme sin duda curioso por su ritmo y su tono que no gustaría a todos, pero que posee una fuerza visual maravillosa y un tono onírico absorbente. Realmente Scott consiguió un efecto muy potente y era hacernos sentir como si estuviéramos viendo un cuento de hadas a modo de un sueño, donde la fantasía se desborda por cada una de sus imágenes con escenas bellas (como los bosques, los ríos, los elfos, las hadas o los unicornios) y los momentos más tétricos, (el villano, su fortaleza, los trasgos…)

Goldsmith hizo aquí una de sus bandas sonoras más complejas en cuanto a estructura musical se refiere. Mezcla música de orquesta, con masas corales y sintetizadores a partes iguales en función de los personajes, lugares y momentos del film determinados, acentuando las parte más bellas y mágicas y las partes más tétricas. Como curiosidad dicho score fue descartado en su metraje final en Estados Unidos pese al buen hacer de Goldsmith que consiguió una partitura llena de matices con ese tono extraño y onírico que también posee el filme, una música única para dejarnos llevar y soñar con mundos increíbles llenos de fantasía.

Pasamos del cine de terror, de monstruos y de mundos de fantasía al cine deportivo, en 1986 David Anspaugh nos trae Hoosiers, una película centrada en el mundo del baloncesto universitario basado en un hecho real donde un equipo de baloncesto de un pequeño pueblo ganó el campeonato estatal de Indiana. Filme que se ha convertido en toda una película de culto y una de las más valoradas dentro de este sub-género de cine deportivo.

Aquí Goldmish le imprime a su música (que otra vez volvió a tener nominación al Oscar) un tono muy épico con cierto afán de superación, juega mucho con lo emocionante y también con la música totalmente ochentera, es decir, mucho sintetizador. Como curiosidad destacar esa percusión sintetizada tan típica de los 80 que se acentúa constantemente en el score y que recuerda por su sonoridad a un balón de baloncesto botando sobre la pista.

Entramos ya en la etapa y década de los 90, esta sería la última gran década de Goldsmith y ¡qué década! estaría casi más activo que nunca y  para muchos aquí se encuentran muchos de sus mejores trabajos, lo que es mucho decir, así pues nos volvería a regalar verdaderas joyas.

Y comenzamos los 90 con otra de sus míticas bandas sonoras, Desafio Total de Paul Verhoeven (1990) basada en el relato de ciencia ficción de Philip K Dick.  Una banda sonora que para bien y para mal todo el mundo recuerda por sus similitudes en su Main Theme con el de Conan el Bárbaro de Basil Poledouris. Ambas comienzan de forma prácticamente idéntica con esa fanfarria a cargo del uso de vientos metálicos y metales, si bien tras esos segundos similares nada tienen que ver en su conjunto una con la otra.

Aquí Goldsmith pese a que la película se ambienta en el futuro y habría sido lo más fácil tirar de sintetizadores para darle ese tono ambiental más “justificado” hace justamente lo contrario y compone una banda sonora puramente orquestal, de gran fuerza e intensidad, muy enérgica que sirve de apoyo a esa sensación de persecución constante que vive el protagonista durante toda la película y que nos contagia a nosotros como espectadores y oyentes.

Me parece justo destacar de esta etapa una banda sonora que suele pasar bastante desapercibida por el gran público al igual que la película a la que acompaña, se trata de ‘Medicine Man’ aquí en España conocida como ‘Los Últimos Días del Edén’. Una película a cargo del gran John McTiernan con Sean Connery como protagonista con una fuerte carga ecológica dentro de un filme de aventuras a la cual Goldsmith le puso una música que es una verdadera maravilla. Mezcla temas orquestales con un ligero uso del sintetizador, dando importancia a sonoridades tribales y selváticas muy enérgicas como el tema que abre el score. También posee otros mucho más solemnes y preciosistas como es el que precisamente os traigo que puede recordar en su lirismo a lo compuesto por John Barry en ‘Memorias de África’.

Otra de las grandes BSO de Goldsmith por la gran atmósfera que consigue crear, turbia, con mucho misterio y a la vez con cierta sensualidad fue la que compuso para ‘Instinto Básico’ de Paul Verhoeven, una de esas películas eróticas que tanto proliferaron en los años 90 junto a los thrillers. Aquí tenemos los dos géneros en uno. Goldsmith crea un tema bello y amenazante mezclando como sólo él sabía sintetizador cuando era necesario con música orquestal. El resultado es una obra maestra.

Como estamos viendo este compositor era versátil hasta decir basta y prácticamente tocó todos los géneros cinematográficos y hasta algunos sub-géneros como el de las adaptaciones del cómic a la gran pantalla. Así fue como en 1994 compuso la espectacular banda sonora de The Shadow’ (La Sombra). Música vibrante, contundente y espectacular con gran fuerza orquestal y con un tema principal característico y pegadizo para el personaje protagonista, de esos que se te quedan en la cabeza (algo que no ocurre con el 90% de BSO de hoy día donde apenas dejan huella y recuerdo en el receptor). Los 90 fueron una extraña década para las adaptaciones de cómics al cine, producciones de calidad bastante dudosa aunque con un encanto Pulp aplastante. Esta es una de ellas. Lo que se puede decir sin miedo alguno es que sus bandas sonoras eran mucho mejores que las que tenemos hoy día en Marvel y DC para dicho género. Un pedazo de BSO con todo el buen hacer del gran Jerry Goldsmith.

Saltamos un año más, hasta 1995 y nos vamos al ‘Congo’ con la película del mismo nombre basada en un bestseller de Michael Crichton. Para esta producción comercial Goldsmith compone una partitura rica en matices con gran componente tribal y cantos africanos que dan paso al tema principal compuesto por un tema de gran fuerza instrumental de esos que demuestran porqué este compositor es uno de los mejores de todos los tiempos.

Ese mismo año también compuso la banda sonora de ‘Primer Caballero’, un nuevo acercamiento por parte de Hollywood del mito del Rey Arturo y Camelot. No voy a entrar a valorar la película pero sí su BSO que es una verdadera maravilla. Música pomposa, enfática y grandilocuente a la altura de la gran epopeya que se narra. Puramente orquestal con tonos que van desde lo heroico con gran predominancia de trompetas para enfatizar la grandeza pasando por temas románticos más líricos y masas corales espectaculares para los momentos más épicos. Una BSO magnífica muy por encima del filme al que viste de gala.

En 1996 el gran Jerry Goldsmith volvió a África para poner música a ‘Los Demonios de la Noche’, una interesante película de aventuras y suspense protagonizada por Michael Douglas y Val Kilmer. De nuevo el maestro arropa a esta producción con su buen hacer con un sin fin de matices en su música. Vuelve a utilizar masas corales africanas que se van fusionando con el tema principal que es de una belleza indescriptible, percusión y gran orquestación se dan la mano en una BSO bella que también nos ofrece temas centrados en el suspense y la acción.

Vuelvo a destacar otra de esas bandas sonoras que suelen pasar desapercibidas cuando se habla de Jerry Goldsmith (y es normal debido a la densidad de su obra y la calidad de la misma). Pero esta ‘The Edge’ (El Desafio) es otra joya digna de ser destacada. La música sirve de excepcional acompañamiento a la película de aventuras y supervivencia de 1997 protagonizada por Anthony Hopkins y Alec Baldwin asediados por un letal oso Kodiak en los bosques de Alaska. Con este argumento Goldsmith compone una partitura elegante y majestuosa con un ligero toque aventurero en su tema principal que es de una belleza alucinante. Además sirve de presentación a la propia naturaleza en la que los protagonistas se perderán, a este maravilloso tema que se irá repitiendo a lo largo del score con variaciones le acompañan otros más centrados en el suspense y la tensión creando así una BSO vibrante con momentos realmente bellos, os dejo su precioso tema principal.

En el año 1998 vuelve al género fantástico y familiar que también conocía de los años 80 poniéndole música (y qué pedazo de música) al filme de Joe Dante, ‘Pequeños Guerreros’. Una película sobre dos bandos de muñecos (los militares y los Gorgonitas) que cobran vida y conciencia propia y se convierten en enemigos a muerte. En mitad de esta contienda se verán envueltos un par de chicos y sus familias y tendrán en sus manos la opción de ayudar al bando adecuado a desequilibrar la balanza. Esta es una partitura made in Jerry Goldsmith, a estas alturas si habéis escuchado todas las anteriores reconoceréis su característico estilo y aquí vuelve a estar presente. Un tema principal super pegadizo, enérgico y espectacular con mezcla de orquesta y sintetizador marca de la casa que da lugar también a temas más aventureros y distendidos con un estilo muy deudor de los scores de los años 80 impuestos por el estilo Spielberg. Una BSO casi de otra época en su tono y estructura que nos regala momentos de gran nivel, llenos de acción, humor, aventura y mucha fuerza sonora. El tema principal como digo es tan pegadizo que te aseguro que tras oírlo lo estarás tarareando días. Avisado estás.

El cine de animación también tuvo el honor de contar con música de este gran compositor y fue ‘Mulán’ de Walt Disney del año 1998 la que se llevó el gato al agua. Adaptación animada de la famosa leyenda china de una chica de clase humilde que se hace pasar por hombre para ayudar a su padre enfermo a evitar ser llamado a filas por el ejército imperial chino en la lucha contra los Hunos. Una vez más el maestro de Los Ángeles vuelve a regalarnos otra banda sonora magistral, con reminiscencias e instrumentación tradicional china para los temas más costumbristas y pausados que llegan a tener una belleza lírica y emocional abrumadora. También destacan los momentos musicales más divertidos que acompañan a los momentos de humor, pero donde realmente brilla con luz propia es en los tracks épicos y de acción, ahí es donde Goldsmith saca lo mejor de sí mismo y nos ofrece piezas de una rotundidad y epicidad abrumadora. Excelente BSO que recibió varios y merecidos premios y una nominación al Globo de Oro. Exótica, emotiva y espectacular, música de cine de cinco estrellas.

Ya entrados a finales de los 90 supo ofrecernos dos joyas musicales de órdago. Primero le puso música a la nueva versión del personaje clásico de terror de la Universal como fue ‘La Momia’ dirigida por Stephen Sommers convirtiéndola en una gran película de aventuras de la vieja escuela. Posiblemente se la última gran banda sonora que compuso el maestro (con permiso de la que traeré a continuación), un score fastuoso con sonoridades exóticas y masas corales espectaculares que le imprimen oscuridad y cierta majestuosidad referencial al mundo de los faraones. Una gran fanfarria orquestal llena de matices con otros temas más ligeros y aventureros pero sin perder nunca el componente cultural del antiguo Egipto del que hace gala la película. Es brillante cómo pasa de temas oscuros y casi terroríficos a otros mucho más cómicos o románticos en una progresión espectacular. Impecable.

Y finalizamos este repaso por 25 de sus maravillosas bandas sonoras con el score que compuso para ‘El Guerrero Nº 13’ de John McTiernan basada en el bestseller de Michael Crichton, Devodadores de Cadáveres. Una película que tuvo no pocos problemas de producción y que mezclaba la cultura vikinga con la cultura árabe en una historia de aventuras y terror muy interesante.  Posiblemente estemos ante la BSO más épica de todas las que ha compuesto Goldsmith y eso es mucho decir. Música que mezcla las dos culturas del filme en una mezcla espectacular. Por un lado tenemos la sutileza y elegancia de las piezas de origen oriental que conviven con la rotundidad y fiereza de los temas de origen vikingo compuestos con una orquestación y unas masas corales de infarto. Un score vibrante, bello, épico, magnífico que sirve de broche de oro para cerrar este humilde homenaje a este grandísimo compositor.

Muchas otras maravillosas bandas sonoras se han quedado fuera pero era imposible traerlas todas. Un compositor que creó más de 200 scores tocando todos los géneros y aportando sonoridades únicas que aún hoy día se siguen usando (discípulos suyos como Marco Beltrami están muy muy lejos del nivel del maestro). Con un estilo muy personal y característico que sin embargo no se hacía tan repetitivo como el de otros compañeros de profesión. Goldsmith nos dejó un 21 de Julio del 2004 a los 75 años de edad en la misma ciudad que le vió nacer, Los Ángeles. Era un camaleón a la hora de componer música y adaptarse como un guante a la película a la que le daba sonoridad. Con un caracter muy marcado defendió siempre su trabajo incluso por encima de la visión de los directores con los que tuvo en ocasiones ciertas discrepancias creativas. Era un hombre que creía firmemente en lo que hacía, y viendo su nivel y calidad razón no le faltaba.

Un verdadero genio y uno de los mejores compositores de la historia que nos ha dejado un legado único y maravilloso con temas y bandas sonoras inolvidables. Gracias por tanto maestro.

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