‘Por Trece Razones’ (2017)

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Volvemos a destacar una serie y una vez más le toca a Netflix llevarse el gato al agua. Es innegable que hoy día dicha compañía y empresa de entretenimiento está en boca de todos por ofrecer series por lo general de gran calidad y en muchos casos con argumentos originales (algo muy apreciado por ser un bien escaso en nuestros días).

Su política de ofrecer las series de una tacada para que el espectador pueda verlas a su gusto y ritmo es todo un acierto (aunque también resulta una trampa para los más ansiosos que se verán huérfanos en apenas 1 o 2 días), al igual que lo es que sea el público gracias al boca a boca el que acabe haciéndoles el trabajo de publicidad de sus productos. Ocurrió hace un año con ‘Stranger Things’, serie que ya recomendamos por aquí y que fue un verdadero boom mediático. Pues bien, ha vuelto a ocurrir algo similar con ‘Por Trece Razones’, una serie que si bien de primeras puede causar cierto “rechazo” debido a su temática de “serie de adolescentes” sería un error no darle una oportunidad. ¿Por qué? pues porque posee calidad más que suficiente para ser una serie por encima de la media.

El proyecto:

Hay que decir que dicha serie nace de una novela escrita por el escritor de novelas para adolescentes Jay Asher, poco después de su publicación Universal Pictures allá por el año 2011 compró sus derechos para realizar una adaptación cinematográfica que nunca se llevó a cabo. Finalmente en el año 2015 Netflix se antepuso y junto a la producción de Anonymous Content y Paramount Television y junto a la actriz y cantante juvenil Selena Gómez (la cual quedó muy impresionada tras leer dicha obra literaria) se dio luz verde a la adaptación que ha sido adaptada para serie de televisión por parte de Brian Yorkey. Selena Gómez se implicó al máximo con dicho proyecto más allá de producirlo hasta el punto en el cual ella misma iba a ser la chica protagonista (Hannah Baker) por la que gira toda la trama. Finalmente dicho personaje lo encarnaría la actriz Katherine Langford.

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La serie consta de 13 capítulos de unos 55 minutos de duración media cada uno de ellos y fue rodada en varios lugares como Vallejo, San Rafael, Sebastopol, Crockett, El Monte Diablo y algunos pueblos más, todos ellos en California. Además para dirirgir todos los capítulos se contó con el director de la oscarizada ‘Spotlight’, Tom McCarthy y como co-protagonista principal junto a Katherine Langford está la joven promesa juvenil Dylan Minnette (Prisioneros, Pesadillas, No Respires) que da vida al personaje de Clay Jensen.

¿De qué va Por Trece Razones?

Podríamos decir que Por Trece Razones es un drama juvenil con toques de suspense muy bien hilvanados. Así dicho quizás a muchos/as os tire para atrás su propuesta, pero no os dejéis llevar por los prejuicios. La historia nos cuenta cómo una joven chica que asiste al instituto Liberty llamada Hannah Baker acaba suicidándose y dejando relatado en 7 cintas de casete grabadas por ambas caras los motivos que le llevaron a tan trágico final. En ellas hace mención a toda esa gente que le ha ido minando su vida poco a poco hasta convertirla en un infierno. Así pues Clay Jensen, uno de los compañeros y amigos de Hannah, descubre un día a la entrada de su casa una caja de zapatos que recogen las cintas de su recientemente fallecida compañera. Dichas cintas han ido pasándose en cadena por un grupo concreto de personas (todas las cuales afectaron en cierta medida a la vida de Hannah y condicionaron su trágica decisión).

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Nosotros como espectadores acompañaremos, compartiremos y descubriremos todo lo sucedido junto al personaje de Clay Jensen (uno de los últimos en escuchar las cintas) a lo largo de los 13 episodios (prácticamente 1 por cada cinta) y que por lo general están dedicados a cada uno de los personajes que aparecen en ellas. Jensen comenzará una cruzada personal por defender la memoria de su amiga y compañera y luchará porque la verdad expuesta en esas cintas salga a la luz por muy dolorosa que esta sea y afecte a quien afecte. Algo que no será fácil para el ni para todo el entorno que le rodea, ya sean compañeros de clase, profesores y padres.

¿Por qué ver Por Trece Razones?

Al igual que reza el título de la serie quizás no haya trece razones para ver la serie, pero desde luego sí que hay muchas, la primera directamente es por su calidad, fuera de los prejuicios (en los que yo mismo caí al enfrentarme a ella por primera vez dada su temática juvenil) la serie posee una producción y realización impecable. La dirección de McCarthy es sobria, directa y sin florituras, es un buen narrador y siempre nos deja ver los sucesos de forma clara y aséptica.

Hay que reconocer que el ritmo de la serie es otro de sus puntos fuertes porque es trepidante, sumamente adictivo y es que una vez que el espectador ha visto un par de capítulos ya no podrá parar hasta el final. La trama es lo suficientemente atractiva e interesante para mantenernos intrigados en todo momento y nos obligará al igual que a su protagonista a pasar de cinta (en nuestro caso de capítulo) para saber y descubrir la historia de Hannah Baker. La serie tiene un pulso narrativo realmente muy bueno que por momentos la convierte en una serie de misterio y suspense de forma muy bien resuelta y coherente. Siempre sucede algo en cada capítulo que nos invita a seguir con ella, además de poseer varios giros o evolución en sus personajes que la hacen muy rica dentro de la propuesta que nos ofrece.

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Aquí entra la vertiente morbosa o cotilla de todo ser humano de “querer saber”, la serie lo sabe y lo usa a su favor (a veces incluso jugando con nosotros de forma muy inteligente y cómplice) llegando incluso a anticipar lo que pensamos de x personaje en cada momento para luego darnos un giro inesperado y cambiar nuestra percepción de los sucesos. Narrativamente la serie es una delicia, va fluida y la voz en Off de Hannah nos acompañará en toda ella casi como si de una voz de la conciencia se tratase. Nos minará emocionalmente y compartiremos con ella innumerables estados de ánimo y situaciones variopintas de su vida para conocerla y entenderla mejor. Aquí también tiene la virtud de que dicho personaje acabará teniendo ciertas capas para con el espectador, a veces no nos caerá muy bien y otras veces lloraremos y empatizaremos al máximo con ella. Esto sin duda es una virtud y la convierte en un personaje muy “real” e imperfecto, vamos como cualquiera de nosotros. Prácticamente es como estar metido dentro de la mente de una adolescente (algo bastante explosivo si se piensa bien, al tratarse de posiblemente la edad más difícil, extraña, compleja y absurda del ser humano).

Y aquí entramos en otra de sus virtudes, sus personajes. Vemos a adolescentes interpretando a adolescentes y sobre todo “comportándose como adolescentes”. Y es un gran acierto cómo está reflejado todo esto en la serie. Veremos sus inquietudes, egos, chorradas, ñoñerías y situaciones difíciles propias de la complicada época que refleja. Además sus roles irán evolucionando y cambiando a lo largo del desarrollo de la misma. No era fácil hacerlo bien pero lo han conseguido con unos actores juveniles más que solventes que defienden bien a sus personajes y acaban siendo bastante carismáticos.

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Muchos pensaréis que la serie cae y tira de los estereotipos como: el chulito del instituto, el friki, la niña rara, la que quiere ser popular y encajar a toda costa, el pasota que no se entera de nada, el chico conflictivo…Pues bien, hay que decir que si bien es cierto que son estereotipos todos ellos, por suerte o por desgracia no es menos cierto que existen y están sacados de la vida real. Basta con pasarse por cualquier instituto y ver que esa especie de “jerarquía” a esa edad es más que cierta, al igual que de mayores tenemos otras jerarquías por ejemplo en el trabajo que también podríamos tildar de estereotipos y que son igualmente reales y válidos como: el jefe cabrón, el trabajador pelotas, el que se queja de todo, el currante nato…

Si bien la serie gira en torno a saber qué llevó a Hannah a suicidarse y principalmente la conoceremos a ella más que a nadie para nada el resto de personajes están desdibujados o descuidados y todos muestran una personalidad y actitudes coherentes con sus roles y que como digo se permiten el lujo de ir evolucionando y que el espectador entienda sus motivos (o no). Lo que hace que la serie sea bastante atractiva y muy eficaz en cuanto a la creación de ese círculo cerrado de personajes por el que gira toda ella. Destacando junto a Hannah el chico protagonista Clay, que en cierto modo es un reflejo del espectador a la hora de descubrir todo a su ritmo y enfrentarnos a la realidad junto a él.

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Otro punto destacable y posiblemente uno de sus puntos más fuertes es su maravilloso montaje, no sólo basta en que os resulte interesante y sea adictivo lo que nos cuentan, sino también “el cómo nos lo cuentan”. En este aspecto me ha parecido una verdadera delicia. La serie juega constantemente en dos tiempos, el presente, donde vamos compartiendo junto al personaje y amigo de Hannah, Clay, todo lo que ella nos narra a través de las cintas que él va escuchando. Los flashbacks son constantes a lo largo de la serie y nos llevan al momento y situación exacta que la trama requiere y que debe ponernos en pantalla. El paso de uno a otro en los diferentes tiempos (presente y pasado) es magistral y totalmente fluido, y pese a sus idas y venidas el espectador nunca se siente perdido (y si lo estamos es porque la serie quiere que lo estemos, nunca es por problemas de montaje).

Esta muy conseguido cómo pasamos del presente al pasado en una misma escena de forma fluida utilizando diferentes recursos o acciones que ocurren en el presente. Por poner un ejemplo, cuando el protagonista abre una puerta y al entrar por ella ya directamente esa escena se convierte en un flashback de otro momento pasado de forma inmediata, sin ningún tipo de fundido o transición en la imagen, ocurre de forma instantánea y además está apoyado por el uso de la fotografía que cambia por completo  y nos avisa que estamos en otro “tiempo” de dicha historia. Dicha fotografía usa tonos fríos, grises o azules para el presente como reflejo de la tristeza, pesadumbre y el estado de ánimo que impregna la vida de los personajes tras la muerte de Hannah. Mientras que para los flashback tira por tonos mucho más cálidos, destacando muchos estados de ánimo, intensos y complejos de los personajes.

A su manera la serie es bastante original en su planteamiento y en cómo usa sus recursos narrativos para mantener siempre intrigado y con ganas de más al espectador. La historia es contada por un personaje muerto, esto es algo que el gran Billy Wilder ya había hecho en esa obra maestra que es El Crepúsculo de los Dioses. Aquí su virtud está en usar dicho recurso a modo de cierta moralina, porque no olvidemos que es una serie que más allá de mantener un gran manejo del suspense y estar hecha de forma sumamente adictiva, toca un tema muy delicado.

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La adolescencia es la etapa más difícil y extraña de todo ser humano, una edad donde nos sentimos perdidos, queremos buscar nuestro camino, pensamos que siempre llevamos razón en todo y queremos ser aceptados, es una etapa de confusión, de humillación y de debilidad emocional. Todo esto puesto en situaciones extremas pueden convertirse en una bomba de relojería a punto de explotar. Lo que para nosotros como adultos puede parecernos una chorrada sin importancia para un/una adolescente puede ser algo que desmorone su inestable mundo en una etapa bastante compleja psicológicamente hablando. Muchas críticas a la serie han venido por eso mismo, por tildarla de ser muy “ñoña” por algunas cosas que suceden y que condicionan la decisión de Hannah, y para nada puedo estar de acuerdo con esas críticas, son adolescentes haciendo y comportándose como adolescentes. Con sus actitudes, consecuencias, debilidades y reacciones propias de la edad que tienen y se refleja en la serie de forma muy acertada. Además la serie toca unos temas que por desgracia a todos nos salpican en mayor o menor medida y tiene algunos momentos en su tramo final de una crudeza extrema que llegan a ser realmente incómodos de ver y que tienen su lógica consecuencia. ¿Cursi o noña? . No hemos visto la misma serie.

La serie trata de la empatía y/o de la falta de esta, de intentar calzarnos los zapatos de otro para intentar entenderlo, de que para lo que nosotros es una chorrada para otra persona puede ser un problema, de intentar sino comprenderlo al menos respetarlo. De la hipocresía de mirar para otro lado y no hacer nada por miedo o indiferencia. Como reza la mítica frase de “para que el mal triunfe tan sólo basta con que el hombre de bien no haga nada” y mucho de esta frase hay en esta serie y en la cruzada del personaje de Clay Jensen.  Siempre se ha dicho que los niños son crueles, pero el problema viene cuando crecen y se convierten en adolescentes, ya que están en esa etapa compleja donde ya no son niños pero tampoco son realmente adultos y donde los cosas se mezclan y confunden debido a la poca madurez mental que poseen y que pueden acabar de formas muy trágicas sino se tiene a alguien cerca o se comparten dichas inseguridades.

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Una lástima que mucha gente se deje llevar por los prejuicios o no entre en el juego de aceptar que es una serie de adolescentes comportándose como deben, con una historia llena de tensión y dramatismo que alcanza momentos realmente muy buenos por encima de la media. Obviamente tiene sus defectos, algunos derivados de momentos digamos algo “tramposos”, pero por fortuna son muy pocos y la batalla de virtudes contra defectos es arrolladoramente favorable a favor de los primeros.

Una serie bien hecha y eficaz en todos los aspectos y sumamente adictiva, con una trama interesante, muy humana y que se mezcla con tintes de suspense, con un montaje magnífico y unos personajes que cumplen perfectamente sus roles y con una historia que pone sobre la mesa temas reales, que están ahí (aunque miremos hacia otro lado) y que nos hará reflexionar sobre ciertas actitudes, conductas y de lo hipócritas que somos muchas veces como tónica general. Una serie que por diversos motivos deberíamos ver todos (y recomendar principalmente a gente que está en dicha y problemática edad en nuestro entorno personal). Al menos para un servidor una verdadera sorpresa y una serie notable, ojalá todas las series de adolescentes tuvieran este nivel. La historia de Hannah Baker no te dejará indiferente, para bien o para mal, y eso ya es un gran tanto. No todas las series pueden presumir de ello.

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