Arrival – “La llegada” (2016)

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La semana pasada se estrenó en cines Arrival (La llegada). Y como la gente podría llegar a pensar, platillos volantes y seres extraterrestres de piel viscosa y cara de pocos amigos, nos volverán a visitar para llevar el caos y la destrucción a la gran pantalla una vez más… ¿O es que ya no es posible innovar en el género de la ciencia ficción sobre seres de más allá de la Tierra?

Pues resulta que la respuesta es “Por supuesto que sí, se puede”. Denis Villeneuve nos trae la adaptación cinematográfica de la novela corta “The story of your life”, que deshecha las epopeyas espaciales en pos de atrapar al espectador con una historia muchísimo más profunda, en el que los seres viscosos y sus platillos voladores, prácticamente serán la punta del iceberg de la trama.

Lo cierto es, que cuando me propuse a ir al cine con intención de hacer después una crítica, no sabía en el jardín en el que me estaba metiendo. Intentar hacer, ya no una crítica, si no una simple sinopsis de la trama, iba a ser un auténtico quebradero de cabeza. No entendía del todo lo qué acababa de ocurrir. ¿Por qué estaba llorando? ¿Qué me habían mostrado para que yo tuviera ganas de aplaudir? ¿Cuál había sido el botón que esta cinta había pulsado en mi interior para que me hubiera emocionado de esta manera? ¿Estaba realmente ante lo que me ha parecido la película del año? Bajo mi punto de vista, es posible. Pero saliendo de la sala con intención de recomendarla después, me di cuenta, de que no debía explicar más de la cuenta para no minar la experiencia de un futuro espectador.

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Filosofía, lenguaje, y alienígenas…

Antes de entrar a explicar -no sin tener particular cuidado con posibles Spoilers- la trama de la película, hay que remarcar que no estamos ante el típico film en el que los extraterrestres son seres perfectamente definidos como personajes buenos o malos, como invasores o filántropos, o como personajes aleatorios tratables al uso. Pese a que su entrada en escena se sucede a los pocos minutos de empezar la proyección, el auténtico argumento y el grueso de la trama, recae sobre la importancia del lenguaje como primer contacto, antes que el uso de cualquier tipo de ciencia, o de acción. Esto, hace que, obviamente, el tempo de la película sea muchísimo más lento, que en muchas otras obras del género, pero si se sabe valorar en su conjunto, se nota que la trama exige dicho ritmo, por lo que no es un dato criticable de la misma. Además, pese a lo aparentemente complejo del guión, no es tan exigente de cara al espectador como puede aparentar en un inicio.

Dicho esto, el film nos sitúa alrededor de la Doctora Louise Banks (Amy Adams), una experta lingüista, solitaria y sin nada que perder tras la muerte de su hija, que es llevada por los altos mandos militares a la zona en la que ha aterrizado una de las doce naves alienígenas que han hecho su aparición en nuestro planeta en diferentes localizaciones geográficas sin relación aparente. Sin darle tiempo a adaptarse a su nuevo trabajo, Banks es enviada al interior de la nave, y presentada ante los visitantes con el objetivo de hacerse entender. Puesto que el tiempo pasa y la opinión pública se va poniendo cada vez más nerviosa, deberá aprender a comunicarse con los heptápodos -que es el nombre científico que se les atribuye, debido a sus siete extremidades- y lograr un sistema de comunicación fluido que le permita hacerles la pregunta que el mundo espera saber… En pocas palabras, ¿Qué rayos hacéis aquí?

Para ello, contará con la inestimable ayuda de un equipo de científicos y especialistas en diferentes campos, dirigidos por el doctor Ian Donnelly (Jeremy Renner) y los equipos que, al igual que el suyo, en cada país tratan de descubrir lo mismo que ellos. No obstante, la trama también da una gran importancia a este punto. Pues la colaboración entre las naciones afectadas por el fenómeno es una ventaja, siempre y cuando no se oculten información. Mientras tanto, el resto del mundo mirará los progresos de estos equipos con una creciente desconfianza lógica hacia aquellos seres que tienen a sus puertas, a quienes no conocen, y de quienes no se fían.

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Aunque el tema principal es este, poco más se puede contar acerca del argumento, lo que quiere decir dos cosas. La primera, que no es fácil de venderle esta propuesta al público en general, sin entrar en el aterrador mundo del spoiler, y la segunda, que el film oculta muchísimo más de lo que un servidor puede contar en estas líneas. La trama hace una evolución lenta y orgánica hacia su final, de un modo tan científico como emotivo, que no decepcionará a los espectadores que en su día disfrutaron de películas como Contact, o la más reciente Interestellar.

Con respecto a las actuaciones, imagino que la gran mayoría que siquiera haya visto el anuncio en televisión, habrá oído que este es el mejor papel en el que se haya visto a Amy Adams… Debo reconocer, que es cierto. La actriz, si bien me parecía bastante blanda en sus actuaciones, me ha sorprendido muy gratamente haciendo el papel contrario al de una heroína. Es sutil, sencilla, y dice más en gestos o poses que en las líneas de guión que sigue, y eso es lo que me ha fascinado de ella. Se presenta tras la pantalla como una persona normal con los problemas, las alegrías, y las tragedias típicas y lógicas de una persona normal. Es una profesora de Univesidad, sin más; pragmática, científica, y centrada en su trabajo, que casi se ve obligada a aceptar el trabajo de mediadora -que no solo interprete- entre los heptápodos y los militares. No engaña en ningún momento al espectador a la hora de transmitir la personalidad de una Doctora Banks cauta y curiosa, como solo un científico ha de saber comportarse. Lógicamente la situación le abruma, y eso se deja reflejar a modo de temblores, problemas respiratorios (especialmente en la primera parte del metraje), y recuerdos de su hija a modo de flashbacks, cada vez más recurrentes y sobradamente justificados, que le dan el toque emotivo y melancólico al personaje.

Con respecto al coprotagonista de esta historia, Jeremy Renner, da un contrapunto de ligereza a la carga argumental de Adams, mostrando a un científico “de ciencias” más desenfadado que su compañera de letras. Renner hace un papel soberbio, como siempre que le veo en la gran pantalla. Quizá sorprende no verle en el papel de tipo duro al que nos tiene acostumbrados, pero siempre he tenido a este actor por alguien más polifacético de lo que muchos creen. El hecho de que incluso en papeles anteriores siempre haya dotado de una profundidad mayor a sus personajes, hace que no desentone tanto el verle tras el cristal de unas gafas hablando de teorías numéricas y física avanzada, mientras se queda de piedra ante los avances de su compañera de aventura, a modo de informes con voz en off.

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Visualmente la película luce bien. Los efectos especiales, sobretodo los relacionados con cambios gravitacionales, el lenguaje heptápodo (Sí, el lenguaje heptápodo entra en el apartado visual, ya veréis), y la icónica nave que sirve de portada al film, han sido tratados con especial sutileza y cariño, además de dotados de muchísimo detalle, para ofrecer una fotografía que permanezca en nuestras mentes, pasado mucho tiempo después de haberla visto. Los cambios lumínicos que hay entre los tres lugares más representativos del largometraje (El interior de la nave, el exterior, y el campamento científico humano) están perfectamente implementados. Los flashbacks no desubican al espectador en ningún momento. Como única posible colleja que le daría al apartado visual sería en lo referente a los heptápodos en sí mismos. Con todo lo que nos ha llegado a mostrar el cine a día de hoy… que los heptápodos sean simples calamares enormes, me pareció algo un poco carente de imaginación. Por suerte, supieron paliar esa falta de ingenio, con un carisma peculiar de Abbot y Costello (los nombres de los alienígenas), que pese a no decir prácticamente nada en las dos horas de metraje, llegan a parecer simpáticos al espectador incluso antes de entender sus motivaciones.

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Para acabar, decir que es mejor dejar las expectativas de una típica película de ciencia ficción aparcadas a un lado antes de entrar en la sala de cine a verla. Esta no es la típica película de extraterrestres, porque simplemente, los extraterrestres son solo una excusa para mostrarnos una trama muchísimo más rica y densa de lo que aparenta. Con un personaje que nos muestra toda una vida llena de alegrías y dramas, que nos emocionarán en apenas cinco minutos de presentación, y que nos llevará a un final perfectamente hilado, que nos impactará aún más cerrando el círculo de la trama que vimos empezar, mostrando la importancia que tiene el amor a la hora de tomar decisiones presentes, pasadas, y futuras. Una auténtica obra de arte.

¡Espero que la disfrutéis!

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